TERESA REYES TAROTISTA RECOMEDADA EN PAMPLONA

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Las tarotistas que se movían  por esta ciudad tuvieron que enfrentarse desde la Era Medieval a este tipo de problemas, teniendo que luchar en la antigüedad con la caza de brujas. Aunque en muchos otros puntos de la Península pasaba lo mismo debido a la Inquisición, podríamos decir que en Pamplona ocurrió otro gran fenómeno de ocultación, en el que sí se supo acerca de las brujas, pero a su vez, muchos habitantes y observadores las negaban, creando el rechazo y el silencio de un tabú, en el que sólo ocupaba lugar la verdad de aquello que se podía descifrar con los ojos y probar con ellos.

Las realidades de esta manera tan sólo eran veraces si se podían palpar, creando el escepticismo y el silencio en sociedad, aunque a solas se creyera en este tipo de prácticas mágicas.

De hecho en aquellas épocas, las personas que acudían a Pamplona en busca de Tarotistas creían en diferentes herramientas esotéricas para alcanzar la felicidad como la hechicería y realización de rituales y la brujería. Mientras que la hechicería había adoptado una imagen mucho más pura y emocional, la brujería se siguió asociando a todo tipo de pactos con entidades malignas y a secretos con seres de luz del lado oscuro.

Todo se realizaba con superstición y para realizar mal, algo a lo que se le tenía miedo y no se comprendía. Era destacable la realización de todo tipo de ungüentos y brebajes que se preparaban con todo tipo de sustancias animales y vegetales con efectos sedantes, energizantes y alucinógenos según lo que se necesitara.